Recorrí los besos del alma,
despojé cerrojos de alegría,
me tenté tantas veces de cobardía.
En muchas ocasiones me encontré aquí,
rodeada de estas paredes amigas,
que me criaron en sábanas frías.
Mi rostro fue cambiando con los días,
mis letras fueron sólo de melancolía,
pues me olvidé que yo también sonreía.
