
Nunca su amor me prometió el cielo,
pero con sus besos bajó una estrella,
me sentí única que me extasié por él.
Fue asomarnos y la brisa en el rostro,
que me tomaste por ingenua sorpresa,
e intenté solamente no desmayarme.
Cuando tus manos abrazaron mi cintura,
tu mirada me pidió que no me alejara,
me empiné para calmarte de mi silencio.
Te miraba sonreír, me mirabas suspirar,
bastaba sólo una palabra para pactar,
pero callamos, e huimos titubeantes.
Fue entonces que yo no te supe olvidar,
fue entonces que me ha tocado resignar,
fue entonces que yo me pude enamorar.